viernes, 12 de diciembre de 2008

Delta. (Para Inés)


Soles y mares que trascienden tus ojos
serenos y sin mancha sobre el nácar de tu risa,
contagioso canto de luz sonora,
transformador del bravo huracán en suave brisa.

Mientras recorro su esférica vida con calma y sin prisa
brillos sin orden despuntan fugaces
que me atrapan sin ruido, trampa, ni artificio
volcando en mi mente la imagen del sueño
sin otro influjo que el de tu delicado embrujo,
puro embeleso, cual mago prestidigitador,
virtual destructor del tenebroso engaño.


Soles exhaustos que calientan mares,
mares ardientes que reflejan soles,
ojos ansiosos que inventan luces
dibujando ríos que inundan un mar
entrelazando fuego, agua, aire y tierra,
desdibujando quién desemboca en quién.
Si mi boca en tu ser o tu ser en mi boca.

4 comentarios:

Armida Leticia dijo...

Como siempre, me quedo con muy "buen sabor de boca".

Desde México, un saludo.

La Dama de Abril dijo...

Qué bonitas palabras, Blas.

Eso es lo que nos hace enamorarnos de las cosas y de las personas, el saber que aunque las tengamos cerca no nos pertenecen nunca del todo.

Me recuerda al guión de "Una Proposición Indecente", cuando dice Robert Redford aquello de...

"Si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad. Si vuelve a ti será tuyo para siempre. Si no vuelve, es que no te perteneció desde el principio".

Gracias por tu beso y por el aire que transmite a la luz de la Luna.

Alicia María Abatilli dijo...

Es un placer visitarte aquí, Josu.
Esta poesía es de una profundidad y belleza indescriptibles.
Ahora, ¿puedes agregar tu foto? Me gusta anular el anonimato a que nos obliga a veces internet.
Gracias por esta decisión.
Alicia

Mar dijo...

Hermosísima poesía, que pulsa cuerdas íntimas, que remueve mis propios sentimientos y recuerdos.

¡Qué magia la voz del cantor,
que cualquier puerta traspasa,
que sin dirigirse a ninguno de nosotros en concreto,
parece que nos habla a cada uno!

Belleza y Magia de tu palabra,
que me llega a mí,
aunque no te conozco,
que me llama a mí,
aunque no te diriges a mí.

Y ante todo muchas gracias por tu invitación.

Siento, por otra parte, decirte, que esta vez no estoy demasiado de acuerdo con Alicia.
Pienso que en un lugar de amigos como éste, el anonimato puede ser hasta atractivo.
¡Cuantas veces cerramos los ojos para deleitarnos en una caricia, para sentir el viento en el rostro, para prolongar el sabor de un beso, y que nada nos distraiga, absorbiendo al máximo el instante!
Cerrar los ojos y escuchar, cerrar los ojos y sentir.
Espero que entiendas mis palabras: Me da igual si eres hombre o mujer,
si tienes 30 años o 70, si las arrugas surcan tu frente o tienes orejas de soplillo.
No necesito tu imagen para verte:
una mirada límpida, unas manos cálidas, abiertas, un corazón enorme, una imaginación sin fronteras, vida que te desborda.

No te conozco, pero gracias a tu voz, cabalgo con tus caballeros, me fascinan las tormentas en alta mar, lloro y tiemblo con tus versos y sueño con aventuras.
¡¡No puedo recibir más!!

Y así, sin que nada me distraiga, desnuda de cualquier ropaje, así me llega tu voz,
alta, clara, sin filtros,
pone alas a mis sueños,
arropa mis madrugadas.

Mareta.