miércoles, 21 de enero de 2009

Norias. (A una buena persona)



Tardes que fueron promesas de gloria
entre mares que vibraban enormes
bajo cielos que inspiraban brillantes colores
al paso del ánimo de quien los toca en su noria.


Sonrisas banales,
crujientes abrazos,
palmadas fraternales.
Al buen sol todos arrimados.

Torna el viento atravesando trompetas que avisan
del siguiente tercio. Varas que conjeturan miedo.
Los ojos aún abiertos ya predicen el desengaño
ante los que tercio atrás, bajo su brillo perduraban.

Éxodo, soledad despoblada a vista de traición,
puños apretados rezumando rabia enjuta sobre sus trémulos pasos,
noción recogida en el propio sudario sin bendición
entre ciénagas que endurecen el camino de la propia revelación.

Corazón de pálpito generoso, de ímpetu decidido
por los viejos logros y las nuevas metas como impulsos de oro.
Lejana ve aún la línea que se renueva al alba
Mientras, la noria avanza…
Y con ella retorna de nuevo su gloria…



1 comentario:

Armida Leticia dijo...

¡Bellas imágenes del mar!¡Hermoso texto! Se está muy bien aqui.

Desde México un saludo.