domingo, 25 de enero de 2009

Vieja chaqueta

Nada encuentro tras la tela de una vieja chaqueta
raída y suelta entre sus mangas de hilos y botones
que la brega de mil inviernos castigaron entre andenes
mientras batallaba por seguir siendo pulcra y coqueta.

Botones solitarios añorando su designado ojal
por algún diosecillo humano vestido de hilo y aguja
agachado sobre su torcida espalda, quebrada y vencida
que cose y sueña mientras tararea canciones que lo alejan del mal
como vacuna contra la vida real, impía y fatal.
Mientras, continúa la soledad del botón sin su ojal

Como un velo que cae sobre la solitaria silla
la chaqueta se adhiere a la piel que cubre
y así su pobre calor retiene, su energía invisible encadena
a su vida gastada y sin duda fracasada por ser y sentir
como simple chaqueta servil y sin sueños que vivir

Tela afligida por saberse el final alcanzado
sin haber sido nada más que simple prenda
perfecta, elegante, impermeable, pero sin haber soñado
en cada viaje, sobre cada percha, entre otras como ella.
Al fin reposa, ciega y sin luz en el viejo armario
donde por fin descubrió los verdaderos sueños
para ella hasta entonces ocultos en su propia visión.

1 comentario:

La Dama de Abril dijo...

Hola Blas.

Como tú, me quedo con esas estrellas. Rompamos esas farolas que nos impiden verlas.

"Y si por alguna secreta razón, esa gota de agua brilla en tus ojos haciéndote peligrosamente vulnerable, recuerda, que si rompes las farolas se encienden las estrellas..."

Y como decía aquella canción..."Háblame del mar, marinero.
Dime si es verdad
lo que dicen de él.
Desde mi ventana no puedo yo verlo.
Desde mi ventana el mar no se ve."

Un beso.