lunes, 16 de febrero de 2009

Sueños vivos



Sueños que deslindan alambres de real espino

virtual cercador de ciegas depresiones ocultas

entre las oscuras oquedades del propio espíritu.


Sueños insondables salpicando inquietos

bajo la sonrisa falsa de unos labios quietos,

ocultos entre los pliegues de silentes sábanas

guardianas severas de imaginarias noches

creadoras tácitas sobre brulotes de fuego y pasión.



Ojos que solos se abren al alba.

Cúpulas erguidas sobre la vida real.

Miradas que ven lo que imaginan.

Mentes que desvelan la noche en el día.


Sueños sin sueño,

ilusión de un solo dueño.

Vientos, nubes, sol, aurora.

Suaves golpes reales

de aventuras sobrenaturales.



Todo listo ya espera

para comenzar,

caminar,

navegar,

besar,

amar,


para el infinito tratar de alcanzar.


viernes, 13 de febrero de 2009

Donde Habite el Olvido (I)

Como una vela sobre el mar
Resume ese azulado afán que se levanta
Hasta las estrellas futuras,
Hecho a escala de olas
Por donde los pies divinos descienden al abismo,
También tu forma misma,
Ángel, demonio, sueño de un amor soñado,
Resumen en mí de un afán que en otro tiempo levantaba
Hasta las nubes sus olas melacólicas.

Sintiendo todavía los pulsos de ese afán,
Yo, el más enamorado,
En las orillas del amor,
Sin que la luz me vea
Definitivamente muerto o vivo,
Contemplo sus olas y quisiera anegarme,
Deseando perdidamente
Descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma,
Hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto.
(Luis Cernuda)



A bordo del Buque "Lekeitio"

Rumbo a Nouahdibou, cabo Blanco. (Mauritania) Agosto 1988, 6:60 AM

jueves, 5 de febrero de 2009

A mi vieja Dueña

Reina mía, emperatriz tras esa barra de bar
donde se destilan sabores de humo, trabajo y sal
que inconscientes arrastramos tus hombres desde la misma mar
para que esos tus labios jamás pierdan su sabor a sal.




Retorno de sueños teñidos por una joven ilusión
cuando la mar sólo era golpe rudo sobre agreste roca,
cuando tu mirada se perdía entre los viejos relatos del gran Alejandro,
rudo corazón tras un ancla que sin éxito otro viejo reloj ocultaba.

Vuelven tus besos, sirena libre de la vieja mar
eterno sueño de todo argonauta que de tal se precie.
Retornan miradas mientras rota, crepita la blanca espuma
por la proa de un sueño sin fecha ni muerte que anunciar.

Rociones barloventean rebeldes al furioso viento
muriendo entre tus labios cuando desbaratados en mil gotas te tocan.
Gritas y tiembla el viento. Colmados tus labios de sabor a sal
los espero sin otra contención que la de la vieja Leyenda,
La del sapo que aguardó el beso de la princesa de la vieja y salada mar.

lunes, 2 de febrero de 2009

Avanteando la realidad.

Tienes que hacerlo entre el espejo y la realidad
mientras bailas con el alma prieta al costillar
que te empuje en tanto sientes el viento de verdad.
Nacer y morir sin la vida que los separa como la enorme mar.

Aguas limpias, calmas sin más en su inerte masa
a la espera de viento que las moldeen sin tregua,
de rodas apuradas en quillas que como a un lienzo las pinten
ora de trazos rectos, directos y en decidido avante,
ora de diseño ancho y lento por el taciturno dudar
frente a la inmensa superficie sin señal con que algún rumbo enfilar.

Tienes que hacerlo, cierra el estúpido cajón
tira los muebles viejos, gastados por viejas termitas,
encuentra las lejanas mariposas volando en zigzag
a las que seguir al bies de su impulsiva indecisión.

Vida que está viva nada mas partir
quilla, roda ,viento, rayo, neblina, faro y estrella
solo esperan por tus ojos, por tus sentidos escondidos en el viejo corazón.

Buena singladura. Siempre avanteando al eterno miedo. Siempre lejos de acantilados invisibles creados por la infame falsedad. Como en aquella calle principal de los viejos sueños de Don Francisco[1]

[1] Los sueños de Quevedo