lunes, 2 de febrero de 2009

Avanteando la realidad.

Tienes que hacerlo entre el espejo y la realidad
mientras bailas con el alma prieta al costillar
que te empuje en tanto sientes el viento de verdad.
Nacer y morir sin la vida que los separa como la enorme mar.

Aguas limpias, calmas sin más en su inerte masa
a la espera de viento que las moldeen sin tregua,
de rodas apuradas en quillas que como a un lienzo las pinten
ora de trazos rectos, directos y en decidido avante,
ora de diseño ancho y lento por el taciturno dudar
frente a la inmensa superficie sin señal con que algún rumbo enfilar.

Tienes que hacerlo, cierra el estúpido cajón
tira los muebles viejos, gastados por viejas termitas,
encuentra las lejanas mariposas volando en zigzag
a las que seguir al bies de su impulsiva indecisión.

Vida que está viva nada mas partir
quilla, roda ,viento, rayo, neblina, faro y estrella
solo esperan por tus ojos, por tus sentidos escondidos en el viejo corazón.

Buena singladura. Siempre avanteando al eterno miedo. Siempre lejos de acantilados invisibles creados por la infame falsedad. Como en aquella calle principal de los viejos sueños de Don Francisco[1]

[1] Los sueños de Quevedo

1 comentario:

el piano huérfano dijo...

si yo también me digo lo mismo pero hay que sacar tantas fuerzas