domingo, 15 de noviembre de 2009

Recibes cuanto das.

Abanica con tu mano el vendaval de la rutina
mientras la plomizas cortinas por ello pesadas
ocultan lo que es real sin falta de hadas
con varitas sin vida escondidas bajo su propia pátina.


Vientos sonrientes al entregar sin apenas ofrecer,
valores eternos llenando el alma de ambos
por sentirse de innecesarios cielos ahítos y plenos
al compartir necesidades sin mal, que la unión hace crecer.

Mil veces volveré, mil veces volverás
y siempre frente a un espejo te encontrarás
pues cuando se siente no es necesario más.

Amistad, inmensa palabra que su simple sentido aturde
a quien ose su valor tocar sin en verdad catalogar
pues tan solo es una enorme nube difícil de alcanzar.




Para alguien que no sabe ser de otra manera.
Para quién no alberga más que franqueza y lealtad.
Para ti Sé.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Desde el Cabo de Poca Esperanza

Navío orgulloso que en el flamear del gallardete


siente la propia vida con la fuerza de su puro orgullo.


Sobre él, corres millas en pugna con el caprichoso viento


que arriba a tus pulmones como a sus velas disfrazado de tiempo.





¡Buena suerte! Fue lo que al zarpar como deseo recibiste.


En ti confiabas cuando sobre el horizonte tu mirada largaste


donde olas como duras realidades batieron baos, cuadernas y cuadernales


mezclando mil y una veces su sal con la tuya para juntas embocar los imbornales.





Falsos remolques, cabos con almas de puro veneno a tus costados se asomaban


desde el miedo a la pura zozobra escondido entre nieblas que nada enseñaban.


Mientras continuaba el oculto maltrato triunfante con la patente silenciosa


que es el propio mando en desmesurada y solitaria cadencia


por no haber en cubierta quién a tu lado botase luz como verdadero aliado.






Bordadas sin tino a punto estuvieron de dar en el fondo


con tu vieja nave y su glorioso destino.


Encadenado al miedo de ser libre por dejar de serlo


mantuviste rumbo, destino y marcación


entre faros de tan falsos sus destellos


como reales sus fracasos sin luces ni anelos.






Encontrado sin duda el falso imán


verdadero aturdidor de tu infalible magistral


¡Nuevo rumbo y demora, capitán!


Mimosa la proa ya se amura hacia otro cuadrantal







Doblas al fin el eterno Cabo de cortantes y afiladas rocas.


Brillante te saluda un océano repleto de mar que aturde tu mirar,


orgullosa enfila la nave su destino sin miedo a zozobrar:




los viejos mares de libertad, las viejas sensaciones de paz.