miércoles, 20 de enero de 2010

De rios, lluvias y neblinas...

Ríos como mares entre mares enormes como océanos,


vidas que fluyen sin retornos posibles al origen añorado,

sueños partidos en la fe invertida por el mítico “El Dorado”.

Ríos mostrando que llegaremos al límite si en verdad amamos.


Cae la lluvia firme, apagando soles de viejas emociones,

que bajo el puente como neblina leve y traslúcida se refugian

mientras esperan temblando que mil gotas de dolor

terminen en su impío golpear tantas veces alcanzando

a la vida detener, la paz anular, las ilusiones romper.



Bajo ella el rio fluye, brotando del Alfa sin el Omega conocer,

sereno, con el leve arrullo de la paz inherente en su interior.

Ruido que no cesa, gotas que mueren sobre semejante caudal

demostrando que nada son si las dejas partir,

que nada serán y así quedarán como parte del rio que sigue sin más

con el destino tejido por el mismo en su finito avanzar.







Suave, serena y en paz la neblina leve se decide al fin,

como tal se siente y como tal se sumerge sin dolor

entre las aguas hermanas del rio reparador

que es la propia vida en su recorrer sin pudor

los meandros, remansos, rápidos y cascadas

formando la vida como rio liberador.