jueves, 18 de febrero de 2010

A ti,

A ti,



Soñoliento mortal de actitud escuchante

mientras el tiempo solitario transcurre

como gacela en volandas del viento frio y cortante.

Tú que abres los ojos para cerrarlos de nuevo

entre los silencios abruptos como regios acantilados

erguidos frente a desafiantes mares rebosantes de ruido.

Vivimos sin otro sentido que el de rendirnos

para avanzar sobre el escombro vertido

tras la leve, casi ingrávida interna conflagración.


A ti,

Que tímido te acercas sin atreverte a llamar

por los umbrales de puertas que sin dintel abarcan tu vida

hollando caminos tortuosos que en su rectitud anodina

no dejan mas salida que la de retornar

a la vieja curva cerrada,

dueña siempre del secreto

de quien conoce lo que sabe

mientras circunspecta espera del arbitrario azar

alcances tu correcta decisión.





A ti que buscas,

Miradas de ojos que no ven,

pasos de quienes desean parar,

gritos que te permitan escuchar.

A ti que pretendes sortear

el Dolor entre ríos de incomprensión

mientras la nave se aleja lenta y grave.

Gris desde su amura,

señalando el oeste por su proa incapaz

por no saber lo que ya intuye

en las viejas nubes que perennes abrigan

con sus lágrimas la decisión tomada sin más.


A ti, simplemente a ti.

1 comentario:

Alicia María Abatilli dijo...

Que también es a vos. En argentino por supuesto.
Un gran abrazo.
Alicia