jueves, 9 de septiembre de 2010

Después de tu mirada...



No la habrá, mientras caminas,

mientras la isla que tu miras

te contempla en tu lento andar

sobre arenas vertidas desde la mar,

correos del devenir de tu propia existencia

tantas veces abandonada a su inercia.



No lo habrá mientras dos ojos te miren

como faros brillando entre oscura nocturnidad,

regalando lo que no puedes tomar.

Brisa sofocante entre el gris de la realidad

volcada en infinitos puntos imposibles de contar,

sudor perdido en esfuerzos de pura inutilidad

pues la carrera el mismo fin tendrá.



No habrá montaña, valle o rincón

donde mi pensar descanse por tu imaginar,

huellas de mis pasos te dirán donde me podrás encontrar

mientras estos sin detenerse te esperarán.

Siempre sin sombra, sin artificio que corrompa

lo que invariable y unido nadie lo separará jamás.



No habrá planeta, no habrá estrella, no habrá

muro de piedra que pueda con tus ojos mirando,

con tu mirada hablando sobre mi corazón encogido

sin reacción, triste y sin sentido por desear lo prohibido.



“No habrá montaña que lo cubra, ni tiempo que lo destruya”

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