martes, 9 de noviembre de 2010

Expreso de vieja primavera



Expreso de vieja primavera siempre nueva

como el ojala de la nieve en retirada

que funde sus estrellas en triste agua helada

arrastrando el sedimento insoluble del recuerdo sin habla.



Andén vivo que palpita en la espera

mientras su vida no alcanza entre presentes

gritando ausente recordando el olvido encontrado,

dejando lenta a la paz guerreando por lograr ser la dueña

de las inciertas almas, moribundas por saberse eternas.




Expreso cargado de ilusión como aquella primavera

tan joven como la soledad reencontrada sobre un viejo jardín,

piafando majestuoso como metálico caballo detuviste tu andar

sobre el vivo andén de tu misma alma quebrada

sin luces ni señales, lejana de expresos ya superados

en nada y en todo deseados por sentirlos perdidos.


Silencio que interrumpe el vapor vivo de tu reluciente caldera

cargada de sueños y recuerdos por vivir en tu inminente cabalgar

sobre los mismos raíles vitales de la vida reencontrada,

esperando junto al andén que muere mientras sus átomos solidifican

expulsando el alma antes contrita por lo que pensaba merecer,

saltando sobre tu caldera, ardiente, quemando, silbando

sin saber por qué, sabiendo que es lo mismo si sigue él mismo.


Pura la soledad que sustenta el vivir en pura evidencia

sin otra razón mas que el nítido ver del interior

donde será sobre su adarve desde el que vigilar

el asedio eterno de las mesnadas del Destino.


Viejo tren detenido en mi pétreo andén,

no silbes, no partas, espera sin ansia ni desdén

por viejas estrellas que se conjuren sin fe.

No hay fecha, no hay lugar donde el alma detener

tan solo lo que tu ves.


















1 comentario:

Alicia María Abatilli dijo...

Gracias por tu regreso, por ese tren que se detiene esperanzado y buscando ese viajero poeta y gran hombre.
Alicia