lunes, 28 de noviembre de 2011

Despiértame



Despiértame
No estoy preparado.
Retumban los tambores al combate vital,
no hay mimbres preparados
solo mar que capear para ganar en su andar
contra el tiempo vestido de  impaciente mar
entre acordes y sonidos rugientes sin aplacar
bajo la piel calmada, forrada de cobre con el que batir
olas, vientos, siempre a popa de su tajamar.

Saber de la forma más fácil
no es otra cosa que desaprender
tratando de ganar para no volver
mientras en lluvia real vuelve ese vapor
puro de una pasión perdida por el frio letal
que me despierta violento al empaparme
sin piel, mi alma perdida por desear
sin saber siquiera donde encontrar
ríos salvajes,
acantilados en rompientes disfrazados
de los recuerdos en  la memoria ocultos
por cien esquinas propias del eterno laberinto.

Nada resta en lo que pervive,
pues muere al pasar el segundo
como puro presente que fallece en su decepción
sin muros ni atisbos por saber de una razón.

Me sumerjo en su ansiado interior,
proceloso canto tantas veces en puro lamento,
tantas veces en puro invento de su emoción
empujado  con furia por su tacto,
amorfo y sereno,
líquido donde guardar sereno este corazón.

Mi casa, mi sueño, mi Luz,
todo lo que es por no tener trasluz.



Despierto estoy y hacia ti ya voy. 


sábado, 24 de septiembre de 2011

Rumbo y derrota.





Destinos inciertos los que trae
el viento sempiterno de la vida en crudo
cuando zarpas sin remolque ni ayuda
a la mar abierta en opciones sin límite ni freno.

Retos, inventos, dolores, lamentos.
Triunfos tras el fuego,
heridas a lumbre del alma
por andanadas sin acierto
 que desgarran las cuadernas del cuerpo
alcanzando, dañando sin trabas
 hasta que doblas el cabo de las dudas
para ganar los vientos de tu propia soledad.

Donde sepas de tu propio mando,
donde nadie sea quien lo profane,
donde el sufrir se una al golpe de poder reír
por poder tocar la felicidad sin saberlo de verdad.

Tuyo será el mando cuando así cambies
 al fin el nombre de tu barco
de la maroma sobre el remolque
largada sin retorno
para pintar en su popa
la “S” erguida de tu escogida Soledad.



Para quien tome el rumbo, sea cual sea la derrota a enfilar.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Eterno el Misterio



Luz aturdiendo la faz,

niebla que al buscar la esconde,
sonidos detenidos sin formas
entre los destellos sin esperas
de balizas que trazan la soledad.

Leve lluvia, leve y sin ruido
empapando la piel terrena
de verdad con palabras de arena
a merced de la mar en  su descuido
vestida de turquesa, brillante en su reflejo
por un sol ardiente y en su mirar ausente
de la humana locura, febril y doliente
para helios nada más que un destello sin muerte.

Agua que corre sin esperas
sin otro destino que la mar sin deudas.
Misterio sin causa ni explicación
tras la línea donde está el Todo
al que nunca se logra alcanzar
por ser pura y escasa la imaginación despierta
huidiza con la escasa audacia siempre lejana,
a la que la  voz de llegar solo   se traduce en ¡tierra!
Donde ya no está, pues ya quedó atrás
mientras permaneces  a la espera de volver a zarpar
para su Misterio tratar de nuevo de volver a alcanzar.




jueves, 11 de agosto de 2011

La paloma del Arca. (La otra...)


Cuál es la rama que dibuja ese olivo
dónde está la paloma que partió del Arca,
la que nunca volvió, la que todo lo abandonó
entre los cielos húmedos de la Soledad y el Olvido.

Picados en barrena sin miedo al golpe que vendrá
alzando el vuelo como niño  subiendo una escalera.
Maíz silvestre, agua de los ríos agrestes
entre corazones valientes sin ramos ni cadenas.

Luz permanente en su inquieto planear
sobre aires en forma de ríos sin buscar la mar
como amor al que amar por no poder en ella desembocar,
diluyendo el ser sobre su no ser por no querer ver.

Coloreadas sus alas por el azul de la osadía
camuflada de cielo ante la tierra baldía
mantiene su vuelo en su mirada borrosa
por aguas  de sal producidas ante lo que siente como herejía.



Nunca volvió a la  enorme casa flotante.
Decidió no regresar al mundo real de la falsedad
donde el sol tiene hora y la luna sufre por mostrase plena.
Olvidada reside en cada corazón que guarde un trozo de alma
tratando de volar con quien no sepa lo que  con él le aguarde.

domingo, 7 de agosto de 2011

Sueños entre nubes



Ausencias cargadas por el viento de la frustración
luces pagadas a ritmo de campo de concentración
en la mente perdida por no  desclavar la cruz de la resignación
húmeda del sudor que ansía  una ola  que inunde el corazón.

Impotencias, falta de comprensión escondida entre tus  calles
plagadas del tráfico entre semáforos con el rojo clavado
mientras sus gases asfixiantes  cierran las ventanas del corazón
por no morir, muriendo,
por no perder perdiendo.

Aferrado a las cabillas de un timón de niebla envuelto
sin rumbo claro sobre las luces del eterno puerto,
imán perverso  sobre su ánimo sin fuerza.
Recogido el trapo, descansa aparejado y presente amarrado,
inmóvil en la dársena de lo antiguo por bien sabido,
dramático pero sin esfuerzo por claro compartido.

Maldito el Destino como guardamuelle frustrado,
brillante se sabe  frente a la presa en forma de nave.
Recogido el pelo mientras las nubes pasan sin detenerse
como señoras esperando se alce en hilos de sueños,
cabellos de sol  escondido  en su tacto ya perdido
mientras las nubes cargadas de viento ya  se dejan cazar
en las velas del viejo barco que aún no existe
pero  a ser sueño roto como  viejo templario resiste.



Viejo Sueño Loco. "El Holandés"

lunes, 18 de abril de 2011

Tu misterio




Azul es el cielo intenso que me inunda
tras un imberbe rojo amanecer sin trabas,
presuntuoso, mostrando la pasión sin espinas
de quien se ve  con  el día eterno por besar.

Nordeste  frío como ladrón de nubes sin ti
a la deriva   sin destino por esperar sin tener
anclado mi alma  en la nada que es el océano sin tu piel
sobre la que navegar a golpe de caricia como guía.





Nordeste,  al que sin perder por tu aliento cambiaría,
en el que sentirme  impulsado hasta el final de este día,
con el que saberme firme como cauce de rio de verdad
abriendo mares  de pasión sobre la roda de esta nave de soledad.

Vives como  la nube que veo pasar sin  detener sus alas
sobre esta colina humilde, ansiosa por beber de tu agua,
perdida en el desierto de lo falso por parecer verdadero,
reseca y marchita que por tu presencia desde su corazón grita.

¿Será quizá tu risa la que  me diga que  alcanzas a este mortal
antes de que el ancestral viento gregal te lleve  sin siquiera mirar?
No lo se, mientras  la lluvia de tu corazón es lo que deseo sentir
sobre la reseca piel de esta colina que pervive por el ansia de resurgir
en los brazos de vos, mi señora, vestida de nube con la pura esencia
que es poder sentir sin el miedo a tal cosa compartir.  


sábado, 9 de abril de 2011

Vieja Roca



Vieja roca clavada entre mares
donde esperas   sin contar los minutos
sola, como tantos deseos frustrados
por perdidos nunca de ellos renunciados
aunque en verdad   a sus designios  sometidos.



Vieja rada con  su roca  centrada
a la que esperan mis sueños abrazar
por tanto que me planteas recordar.
Aspiraciones, ilusiones,
nuevos y viejos corazones
reunidos con el ansia de vivir sin límites
mientras la que siempre  permanece
te observa mientras con el viento se crece.

Dos almas en   alza que  perderán tu roca,
que no  alcanzarán los besos de tus olas
por quedar  sin siquiera de ella tal cosa a saber
como eterna penitencia que obliga la vieja conciencia
por no dañar, por su ánimo no alterar, por no transformar
en lluvia empapadora sobre las fábricas de  su corazón.

Vieja amiga con la que abrir caminos
con más de veinte soles en sus gemelas órbitas
sin siquiera nunca un desprecio contra mí.
Tú y yo, yo y tú, así haremos a los caminos temblar
como antaño, como  si fuera nuestro primer año.


Desde  el fuerte de San Diego, donde observar la mar,
quizá allí  el recuerdo sea capaz de desclavar
lo que  casi  secó sin  clemencia la mar.
Soles que sueño sentir,
vientos a los que ella y yo trataremos de combatir
sin otra razón que  el puro acto de vivir
por el corazón entre pálpitos,
por la  pasión entre  mares y vientos,
por el tacto duro de su verdad
y la fuerza de la rabia  por  sentir su lealtad
Siempre allí, nunca detrás.
Siempre avante,
siempre caminante,
siempre adelante.



jueves, 31 de marzo de 2011

Malditos vendavales

Malditos vendavales tratando de  parecer reales
sobre el aparejo por engolfar en él velas y banderas,
esperando sin esperar que tensando escotas
la mar en espuma de sonrisas batee la roda y el tajamar.


Pero solo eso son, vendavales,
no de la rosa verdaderos vientos,
 húmedos de  mar cargada en su soplar,
fieros por  llevar su fuerza  sobre mares 
por escasos en empuje adocenados,
esperando de su propio ser
la espuma perdida por no saber
cómo batirse,  cómo derrotar el duelo
donde el desánimo campa y anida en su mal.

Malditos sean los vendavales  engreídos por creer
poder desarbolar el alma cuando tras de sí nada hay.
Vendavales  sin mar  a quien pretenden
elevarla de furia a tempestad.

Malditos, malditos seáis  mientras tratáis
mi aparejo y velamen desarbolar
sin que la traza del destino
clavado entre vuestros fútiles embates
seáis capaz de abordar
cuchillo en boca, pistolón al cinto
vomitando  viento verdadero desde vuestra boca,
hundiéndose como tales  vendavales,
ganando vuestros propios avales.

Sin dejar nada al mediocre ni al trasluz
dando galón verdadero a la aguja imantada
vieja sabedora de  rumbos y demoras
donde la mar  enfrente sabrá sobre la proa romper
porque se mueve, porque navega sin medida
pues será ya viento verdadero
lo que impulsen velas, aparejo y alma.




Cuando la mar de la vida arrecia, al igual que  en calma mas chica
  es  tu corazón como verdadera nave quien te queda,
 no hay nadie más

miércoles, 23 de marzo de 2011

Reino

Reino de oscuras premoniciones

a caballo te alcanzo sin resuello

por la dicha cerrada en el cuenco

de la Vida devuelta sin rebosar.



Volcanes de fuego en su lava  fundente

de rocas del alma sin dueño.

Negros los humos por los valles del sueño

sin puentes ni ríos, sin voces ni trinos.



Eclipse de sol eclipsando la vida

mientras la luna difunta se inunda

bajo estrellas vestidas de lágrimas

para siempre perdidas.

Muerto el sol, abandonada la Luna.



Ciegos ya los ojos el camino se agota

sobre el fiel caballo, firme en su trote,

el Reino aguarda a que devuelvas la dote

del mal por bien recibido sin espera.




Lluvia inesperada que quizá lo logre,

agua forjada por cien baluartes sagrada

con la que cegar paso y camino

al Reino mientras mi mirada recompone.



domingo, 20 de marzo de 2011

Frente al huracán



Gira, gira,  eterno y disparatado tornado
como si ya de todo te  hubieras  cobrado
en los mares ignotos de un corazón abandonado
por los embates de tu propio viento huracanado.

Sin trapo en el aparejo recién estrenado
pasa tu viento sin lograr el mal planeado,
pues a las escotas bien firmes,
y  los tambuchos ya cerrados
es tu rabia sin furia  derrotada  la que solo silba
al partirse en dos por entre el filo de mis cabos.

De empopada, necias las olas tratan de rozar el espejo de mi nave
mientras patina su quilla  sobre ellas como en el juego de la vida
confundiendo su espuma sobre la leve estela por ella dibujada,
pintada al gusto del  alma escogida sobre el alcázar
de esta nave siempre en oferta, mas nunca vendida.

Ese huracán que  ya se percibe avanteando,
la furia de un reino de verdad perdida, arribando
al reino de la piel  sobre el destino marcado
sobre  los labios posados en él sin espera,
sin pulmones que vacíen su hálito derrotado
tras recoger tu aliento tan inesperado como verdadero
empeñado su deseo en puro abordaje sin temor
 de  la nave que  sin huir tal cosa  pretende,
perdido entre sus inexistentes dudas presentes
por las que inútilmente batir cobres y espadas
sobre  pieles y ánimos vomitando  miedos;
devorando sueños  entre soles  dispuestos como mesnadas
armadas de los  deseos por antiguos siempre renovados.



El huracán  se mantiene avistado a proa,
las escotas bien firmes
y los tambuchos ya cerrados…


miércoles, 16 de marzo de 2011

¿De qué color es el viento?



¿A qué huele el viento?
Cuando comienza a soplar
en medio de la calma medida
que barrida por él abre paso a la pasión
de su canto de fuerza sobre tu amor.
No sé de su olor si no me lo cuentas tú.

¿A qué sabe el viento?
Salado  cuando lleva  la blanca espuma
de la mar en su propio  aire a pura presión;
frio, con el espíritu vencedor cuando te bebe,
delicado y dulce cuando de tus labios nace.
Solo se de su sabor si me lo muestras tú.

¿A qué suena el viento?
Cuando ruge frente a mi crujía
que rompe si firme a ti se enfrenta,
que descansa si  por él se deja cubrir
mientras susurra sentimiento y ahuyenta el  gris lamento.
Solo se de su cantar en tu  respirar.

¿De qué color es el viento?
Entre auroras de rojo que invitan al sueño,
cuando te trae soles olvidados sin palabras,
cuando sale, escondido entre las esquinas de las nubes,
cuando acude cargado de los besos olvidados
por siempre imaginados.
Dímelo tú entre cada beso recuperado.

Para vos, mi gregal.
Refrescante y sin miedo por lo que vendrá.
A vos ofrezco velas, cuadernas, varengas y baos,
esperando que convirtáis tal nave en pincel
y como tal trace estela enorme sobre vuestra misma mar.





viernes, 11 de marzo de 2011

Deja...


Deja que la lluvia te acaricie y se pegue  como pura miel
mientras vuelan los deseos sobre mares y eternas naves
cargadas de sueños entre vaivenes y golpes de ola
impulsadas por el viento del deseo tatuado en mi alma
 cosido sobre las velas que arropan tu piel.


Deja que la lluvia te acaricie mientras te beso sin saberlo
sobre el rocio que cubre tu espalda y su tacto,
mientras leo en tus ojos que sientes lo que vives
como vives lo que sientes y suave te vuelves
con el valor de quien cruza la mar sin guías ni destino
sin otro equipaje que  tu mirada de coraje
  llevando  la mía  sobre tu camino convencida.

Paseos sobre miradas sin nostalgias
salteados entre islas abandonadas,
recogidas  y salvadas en los siete mares
que se dibujan en el cristal de tus ojos brillantes.
Islas perdidas sin encontrase en el vacío vivido
por sentirlo  ya viejo  y aburrido
frente al grito del sol en un marzo sin tiempo
bajo el que esconderse del invierno ya derrotado
sin siquiera él mismo saberlo
oculto entre nubes tristes en su  escasa viveza.

Islas al fin encontradas a  la vera del valor,
enfrentadas al olvido de la luz apagada
frente al  muelle donde encontrarte
mientras navega la nave de mis sueños
esperando ese faro de los siete mares
 que brille a cada impulso   del corazón
 mientras se enciende en cada beso sin compasión.

Guiando sin miedo,
 arribando a la rada
del puerto donde la vida se hace abrigada,
te buscan intensos mis ojos a los tuyos
a veces nublados por tormentas de olvido,
 a veces brillantes como rayos.
Pero siempre dispuestos
como el viento,
viejo hermano, cómplice de mis deseos.