sábado, 29 de enero de 2011

Palabras no dichas



Barco que vienes,
y tu luz transmites
frente a olas de furia sin esa motivación
que vomiten fe por esa revolución
orgullosa y jadeante en el corazón.



Deseo errado, acertado sin saberlo
cargado con cien motivos por estribor,
y cien por la  de babor olvidando la crujía
del ser que decide sin llegar a sabio
mientras el timón paciente en su codaste espera
tu golpe al sol o bajo  la luz de luna de tus labios
para arribar, orzar o el rumbo mantener
frente a  mil vientos como miradas de sueños,
susurros en dulce  generadores del huracán.

Palabras no dichas bajo temores y cobardías
destiladores de aguas estancadas por marchitas
entre los recuerdos de los besos nunca robados.
Vieja la vida en calma retorna sobre sus Reales,
 recuperando lo que en las venas siempre llevaron,
sobre lo que el alma vibró en su germen ya pasado
porque es ahora cuando la Verdad  es quien lo reclama.


Aquí, porque es donde está.
Ahora, porque este  el momento es.

lunes, 17 de enero de 2011

Repleto el Sol... como la vida



Es el sol que repleto de ti me contamina

luz como misterio ardiente de bendita locura

sin esperas que reduzca el gran día con su ventura

por ser sincero, por lanzar sin retorno

la verdad desde dentro naciente, noble y viva.



Caridad imploraba este corazón perdido

entre rumbos olvidados sobre la carta de su lento navegar

hasta que el viejo pabellón al corso y sin patente

izó sobre su popa presumiendo orgulloso en su flamear.



Mientras, los días sin repuesto caen sin piedad

pintados por pensamientos traspuestos disfrazados de realidad,

volatilizados por huracanes de sueños combatientes de felicidad

tras batalla entablada sin resuello

sobre mares de olas cargados de espuma de libertad.



Perdida la batalla tragados por semejante espuma,

cargada de imaginarios besos que nunca se han dado,

viejos por largo tiempo deseados,

hermosos y tiernos por poder llegar a ser dados,

espera el corazón tenso como el cable que soporta el puente

aferrado a tu risa perdida sobre un mar en tu mirada

que verdadero cielo haga de tu boca el puerto

al que como nave cargada de musas

despierte el sueño de vigilia ha mil años  vivo en mi

al arrullo de febriles instantes rebosantes de felicidad.



Navega este navío viejo por antiguo que muere si no lo matas

pero que mataría si te mueres frente a océanos de mediocridad,

partiendo mares de olas escondidas entre los pliegues de tu piel

sin saber el rumbo, dejando a la vieja brújula del corazón

que así enfile su proa hacia tu sonrisa mientras clarea su estela

sin miedo a lo que tanto la vida como el tiempo osen deparar.