sábado, 5 de febrero de 2011

Dulce expectación.



Temblando, camino  por el sendero que dibujas
con la Paz en el corazón cuyo pálpito me aturde
entre diástoles  cargadas de  sentimientos
 y sístoles como rosas  sin deseo de razón.


Camino entre honores y razones perdidas  frente a mares
que desde su  fuerza tendida y su lejana medida
me arropan para decirte, para abrirte mi temple sobre tu valor.

Huracán sincero de pasión vertida sobre una espalda imaginada
que no huye, que  abarloa su presente en  el puro instante,
verdadero momento de vida  como  castillo sobre roca erguida
ante presagios y  miedos de lejanas ruinas  por la rutina erigida.

Luces titilan en la bahía,
dibujan brazos tratando de  cercar los mares del sentimiento
con sus olas enhiestas entrando,
con fina arena suave y paciente sintiendo
la caricia de la espera al fin derrotada
por el impulso de vientos  del este inesperados.


¿Zarpara semejante nave sin retorno?
¿Volarán los sueños sobre las alas del  deseo?
Lloverá, templarán escotas los vientos
del huracán que ruge  en su liberta soledad
y las olas del amor deseosas sobre su arena morirán.  


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