sábado, 26 de febrero de 2011

Ese sol ya escrito



Eras ese sol de un verano ya escrito

por vivido en el alma, sin conocer su sentido

imaginado entre brumas de mares de densas nieblas

sobre la ribera de ríos sin su final en la mar.








Eres ese gesto de pura verdad

olvidado entre árboles ciegos

ocultando la vista del bosque de tu libertad,

plagado de mil ramas donde florecen

frutos de la revivida tempestad

que significan sentir mares de brazos,

vendavales de besos sin límite ni final.



Vientos cargados del aire de tus pulmones

insuflando regalos que abruman este corazón

amoratado, vertido y desconfiado

con su alas desplumadas sin ganas del vuelo alzar

por creer que su valor no es tal,

por pensar que los ríos no alcanzarían la mar.




Pero la mar es el sino de este juglar

la meta sin par donde al fin recalar,

el lugar donde a tu alma mil besos regalar.

Has llegado, has alcanzado, has derrotado el miedo a volar

y la mar tras el rio, junto a vuestra vida es seguro me esperará.





A sus pies, bella estela, que  siempre esperas a proa mientras te olvidas  del todo a popa

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