jueves, 31 de marzo de 2011

Malditos vendavales

Malditos vendavales tratando de  parecer reales
sobre el aparejo por engolfar en él velas y banderas,
esperando sin esperar que tensando escotas
la mar en espuma de sonrisas batee la roda y el tajamar.


Pero solo eso son, vendavales,
no de la rosa verdaderos vientos,
 húmedos de  mar cargada en su soplar,
fieros por  llevar su fuerza  sobre mares 
por escasos en empuje adocenados,
esperando de su propio ser
la espuma perdida por no saber
cómo batirse,  cómo derrotar el duelo
donde el desánimo campa y anida en su mal.

Malditos sean los vendavales  engreídos por creer
poder desarbolar el alma cuando tras de sí nada hay.
Vendavales  sin mar  a quien pretenden
elevarla de furia a tempestad.

Malditos, malditos seáis  mientras tratáis
mi aparejo y velamen desarbolar
sin que la traza del destino
clavado entre vuestros fútiles embates
seáis capaz de abordar
cuchillo en boca, pistolón al cinto
vomitando  viento verdadero desde vuestra boca,
hundiéndose como tales  vendavales,
ganando vuestros propios avales.

Sin dejar nada al mediocre ni al trasluz
dando galón verdadero a la aguja imantada
vieja sabedora de  rumbos y demoras
donde la mar  enfrente sabrá sobre la proa romper
porque se mueve, porque navega sin medida
pues será ya viento verdadero
lo que impulsen velas, aparejo y alma.




Cuando la mar de la vida arrecia, al igual que  en calma mas chica
  es  tu corazón como verdadera nave quien te queda,
 no hay nadie más

miércoles, 23 de marzo de 2011

Reino

Reino de oscuras premoniciones

a caballo te alcanzo sin resuello

por la dicha cerrada en el cuenco

de la Vida devuelta sin rebosar.



Volcanes de fuego en su lava  fundente

de rocas del alma sin dueño.

Negros los humos por los valles del sueño

sin puentes ni ríos, sin voces ni trinos.



Eclipse de sol eclipsando la vida

mientras la luna difunta se inunda

bajo estrellas vestidas de lágrimas

para siempre perdidas.

Muerto el sol, abandonada la Luna.



Ciegos ya los ojos el camino se agota

sobre el fiel caballo, firme en su trote,

el Reino aguarda a que devuelvas la dote

del mal por bien recibido sin espera.




Lluvia inesperada que quizá lo logre,

agua forjada por cien baluartes sagrada

con la que cegar paso y camino

al Reino mientras mi mirada recompone.



domingo, 20 de marzo de 2011

Frente al huracán



Gira, gira,  eterno y disparatado tornado
como si ya de todo te  hubieras  cobrado
en los mares ignotos de un corazón abandonado
por los embates de tu propio viento huracanado.

Sin trapo en el aparejo recién estrenado
pasa tu viento sin lograr el mal planeado,
pues a las escotas bien firmes,
y  los tambuchos ya cerrados
es tu rabia sin furia  derrotada  la que solo silba
al partirse en dos por entre el filo de mis cabos.

De empopada, necias las olas tratan de rozar el espejo de mi nave
mientras patina su quilla  sobre ellas como en el juego de la vida
confundiendo su espuma sobre la leve estela por ella dibujada,
pintada al gusto del  alma escogida sobre el alcázar
de esta nave siempre en oferta, mas nunca vendida.

Ese huracán que  ya se percibe avanteando,
la furia de un reino de verdad perdida, arribando
al reino de la piel  sobre el destino marcado
sobre  los labios posados en él sin espera,
sin pulmones que vacíen su hálito derrotado
tras recoger tu aliento tan inesperado como verdadero
empeñado su deseo en puro abordaje sin temor
 de  la nave que  sin huir tal cosa  pretende,
perdido entre sus inexistentes dudas presentes
por las que inútilmente batir cobres y espadas
sobre  pieles y ánimos vomitando  miedos;
devorando sueños  entre soles  dispuestos como mesnadas
armadas de los  deseos por antiguos siempre renovados.



El huracán  se mantiene avistado a proa,
las escotas bien firmes
y los tambuchos ya cerrados…


miércoles, 16 de marzo de 2011

¿De qué color es el viento?



¿A qué huele el viento?
Cuando comienza a soplar
en medio de la calma medida
que barrida por él abre paso a la pasión
de su canto de fuerza sobre tu amor.
No sé de su olor si no me lo cuentas tú.

¿A qué sabe el viento?
Salado  cuando lleva  la blanca espuma
de la mar en su propio  aire a pura presión;
frio, con el espíritu vencedor cuando te bebe,
delicado y dulce cuando de tus labios nace.
Solo se de su sabor si me lo muestras tú.

¿A qué suena el viento?
Cuando ruge frente a mi crujía
que rompe si firme a ti se enfrenta,
que descansa si  por él se deja cubrir
mientras susurra sentimiento y ahuyenta el  gris lamento.
Solo se de su cantar en tu  respirar.

¿De qué color es el viento?
Entre auroras de rojo que invitan al sueño,
cuando te trae soles olvidados sin palabras,
cuando sale, escondido entre las esquinas de las nubes,
cuando acude cargado de los besos olvidados
por siempre imaginados.
Dímelo tú entre cada beso recuperado.

Para vos, mi gregal.
Refrescante y sin miedo por lo que vendrá.
A vos ofrezco velas, cuadernas, varengas y baos,
esperando que convirtáis tal nave en pincel
y como tal trace estela enorme sobre vuestra misma mar.





viernes, 11 de marzo de 2011

Deja...


Deja que la lluvia te acaricie y se pegue  como pura miel
mientras vuelan los deseos sobre mares y eternas naves
cargadas de sueños entre vaivenes y golpes de ola
impulsadas por el viento del deseo tatuado en mi alma
 cosido sobre las velas que arropan tu piel.


Deja que la lluvia te acaricie mientras te beso sin saberlo
sobre el rocio que cubre tu espalda y su tacto,
mientras leo en tus ojos que sientes lo que vives
como vives lo que sientes y suave te vuelves
con el valor de quien cruza la mar sin guías ni destino
sin otro equipaje que  tu mirada de coraje
  llevando  la mía  sobre tu camino convencida.

Paseos sobre miradas sin nostalgias
salteados entre islas abandonadas,
recogidas  y salvadas en los siete mares
que se dibujan en el cristal de tus ojos brillantes.
Islas perdidas sin encontrase en el vacío vivido
por sentirlo  ya viejo  y aburrido
frente al grito del sol en un marzo sin tiempo
bajo el que esconderse del invierno ya derrotado
sin siquiera él mismo saberlo
oculto entre nubes tristes en su  escasa viveza.

Islas al fin encontradas a  la vera del valor,
enfrentadas al olvido de la luz apagada
frente al  muelle donde encontrarte
mientras navega la nave de mis sueños
esperando ese faro de los siete mares
 que brille a cada impulso   del corazón
 mientras se enciende en cada beso sin compasión.

Guiando sin miedo,
 arribando a la rada
del puerto donde la vida se hace abrigada,
te buscan intensos mis ojos a los tuyos
a veces nublados por tormentas de olvido,
 a veces brillantes como rayos.
Pero siempre dispuestos
como el viento,
viejo hermano, cómplice de mis deseos.




sábado, 5 de marzo de 2011

Desconexión,


Tinta rayadora de un papel vacío
sobre el que hacer brillar un día sombrío
donde la mar sola llore lágrimas de sal
sobre rocas como escollos del Tiempo inmortal.

Miedos perdidos entre recuerdos por olvidar
acostados en el lecho del cielo al revés
donde la noche solo es el amanecer,
donde la lluvia  son lágrimas por no perder
fiestas que arrullan baldías artificios sin luz.

Perdidas las horas en la dignidad inventada
tras la nueva y radiante norma,
 tan vieja como la recién borrada
 por lejana una, por falsa la otra
del verdadero arrullo de la vida y su sed de vivir.

Amor, impulso, libertad sin miedo, vida;
rumbos perdidos por no haberlos tomado,
derrotas imaginadas, temidas y al fin encontradas
sin explorar los interiores del fin en su alma
repleta de flores sin  secretas sonrisas
donde los golpes de suerte solo escriben el cuento
de la fortuna falsa  y destructora del corazón.



Vuela la nave en pura desconexión
de este planeta  rotando en su deriva
sin destino ni razón por la que postrar tu rodilla.
Miles de estrellas acuden a la partida
donde no existe retorno ni bandera por la que regresar
a semejante mundo sin tiempo ni verdadero lamento.
Se acaba ya el oxígeno, no habrá sonido sin  él.

Soledad compartida para siempre
a los mandos de esta nave vital
en la que tú solo podrás ser su capitán.

Sueña siempre despierto
  y nunca estarás solo.
Sueño que tú puedas soñar pues esta vida es solo eso...
Un sueño, tu sueño

viernes, 4 de marzo de 2011

La velocidad del amor



Vientos y nieblas
grises, frios, cortantes
oleajes yermos de cálidos instantes
en su desesperanza por tus palabras.

Miras y esperas paciente
los destellos de aquél faro
en su  resplandor de luz ardiente
para enfilar tu alma entre los muelles de su regazo.


Piedra sobre piedra,
paso tras paso,
avanza la luz antes oculta
sobre la imponente oscuridad rendida.
Velocidad de un amor sin medida,
parámetro del destino sin espera,
rápido como navío “a un largo”,
volador tras la tempestad olvidada en su letargo
que hacer crecer esa velocidad
con las luces de la  benigna ansiedad
que une sentimiento, ventura y libertad
por  recalar al fin  sobre tu piel sin maldad.