domingo, 20 de marzo de 2011

Frente al huracán



Gira, gira,  eterno y disparatado tornado
como si ya de todo te  hubieras  cobrado
en los mares ignotos de un corazón abandonado
por los embates de tu propio viento huracanado.

Sin trapo en el aparejo recién estrenado
pasa tu viento sin lograr el mal planeado,
pues a las escotas bien firmes,
y  los tambuchos ya cerrados
es tu rabia sin furia  derrotada  la que solo silba
al partirse en dos por entre el filo de mis cabos.

De empopada, necias las olas tratan de rozar el espejo de mi nave
mientras patina su quilla  sobre ellas como en el juego de la vida
confundiendo su espuma sobre la leve estela por ella dibujada,
pintada al gusto del  alma escogida sobre el alcázar
de esta nave siempre en oferta, mas nunca vendida.

Ese huracán que  ya se percibe avanteando,
la furia de un reino de verdad perdida, arribando
al reino de la piel  sobre el destino marcado
sobre  los labios posados en él sin espera,
sin pulmones que vacíen su hálito derrotado
tras recoger tu aliento tan inesperado como verdadero
empeñado su deseo en puro abordaje sin temor
 de  la nave que  sin huir tal cosa  pretende,
perdido entre sus inexistentes dudas presentes
por las que inútilmente batir cobres y espadas
sobre  pieles y ánimos vomitando  miedos;
devorando sueños  entre soles  dispuestos como mesnadas
armadas de los  deseos por antiguos siempre renovados.



El huracán  se mantiene avistado a proa,
las escotas bien firmes
y los tambuchos ya cerrados…


1 comentario:

María dijo...

La tierra grita, la tierra llora, la tierra tiembla.

Saludos.