viernes, 4 de marzo de 2011

La velocidad del amor



Vientos y nieblas
grises, frios, cortantes
oleajes yermos de cálidos instantes
en su desesperanza por tus palabras.

Miras y esperas paciente
los destellos de aquél faro
en su  resplandor de luz ardiente
para enfilar tu alma entre los muelles de su regazo.


Piedra sobre piedra,
paso tras paso,
avanza la luz antes oculta
sobre la imponente oscuridad rendida.
Velocidad de un amor sin medida,
parámetro del destino sin espera,
rápido como navío “a un largo”,
volador tras la tempestad olvidada en su letargo
que hacer crecer esa velocidad
con las luces de la  benigna ansiedad
que une sentimiento, ventura y libertad
por  recalar al fin  sobre tu piel sin maldad.


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