lunes, 18 de abril de 2011

Tu misterio




Azul es el cielo intenso que me inunda
tras un imberbe rojo amanecer sin trabas,
presuntuoso, mostrando la pasión sin espinas
de quien se ve  con  el día eterno por besar.

Nordeste  frío como ladrón de nubes sin ti
a la deriva   sin destino por esperar sin tener
anclado mi alma  en la nada que es el océano sin tu piel
sobre la que navegar a golpe de caricia como guía.





Nordeste,  al que sin perder por tu aliento cambiaría,
en el que sentirme  impulsado hasta el final de este día,
con el que saberme firme como cauce de rio de verdad
abriendo mares  de pasión sobre la roda de esta nave de soledad.

Vives como  la nube que veo pasar sin  detener sus alas
sobre esta colina humilde, ansiosa por beber de tu agua,
perdida en el desierto de lo falso por parecer verdadero,
reseca y marchita que por tu presencia desde su corazón grita.

¿Será quizá tu risa la que  me diga que  alcanzas a este mortal
antes de que el ancestral viento gregal te lleve  sin siquiera mirar?
No lo se, mientras  la lluvia de tu corazón es lo que deseo sentir
sobre la reseca piel de esta colina que pervive por el ansia de resurgir
en los brazos de vos, mi señora, vestida de nube con la pura esencia
que es poder sentir sin el miedo a tal cosa compartir.  


No hay comentarios: