sábado, 24 de septiembre de 2011

Rumbo y derrota.





Destinos inciertos los que trae
el viento sempiterno de la vida en crudo
cuando zarpas sin remolque ni ayuda
a la mar abierta en opciones sin límite ni freno.

Retos, inventos, dolores, lamentos.
Triunfos tras el fuego,
heridas a lumbre del alma
por andanadas sin acierto
 que desgarran las cuadernas del cuerpo
alcanzando, dañando sin trabas
 hasta que doblas el cabo de las dudas
para ganar los vientos de tu propia soledad.

Donde sepas de tu propio mando,
donde nadie sea quien lo profane,
donde el sufrir se una al golpe de poder reír
por poder tocar la felicidad sin saberlo de verdad.

Tuyo será el mando cuando así cambies
 al fin el nombre de tu barco
de la maroma sobre el remolque
largada sin retorno
para pintar en su popa
la “S” erguida de tu escogida Soledad.



Para quien tome el rumbo, sea cual sea la derrota a enfilar.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Eterno el Misterio



Luz aturdiendo la faz,

niebla que al buscar la esconde,
sonidos detenidos sin formas
entre los destellos sin esperas
de balizas que trazan la soledad.

Leve lluvia, leve y sin ruido
empapando la piel terrena
de verdad con palabras de arena
a merced de la mar en  su descuido
vestida de turquesa, brillante en su reflejo
por un sol ardiente y en su mirar ausente
de la humana locura, febril y doliente
para helios nada más que un destello sin muerte.

Agua que corre sin esperas
sin otro destino que la mar sin deudas.
Misterio sin causa ni explicación
tras la línea donde está el Todo
al que nunca se logra alcanzar
por ser pura y escasa la imaginación despierta
huidiza con la escasa audacia siempre lejana,
a la que la  voz de llegar solo   se traduce en ¡tierra!
Donde ya no está, pues ya quedó atrás
mientras permaneces  a la espera de volver a zarpar
para su Misterio tratar de nuevo de volver a alcanzar.