lunes, 28 de noviembre de 2011

Despiértame



Despiértame
No estoy preparado.
Retumban los tambores al combate vital,
no hay mimbres preparados
solo mar que capear para ganar en su andar
contra el tiempo vestido de  impaciente mar
entre acordes y sonidos rugientes sin aplacar
bajo la piel calmada, forrada de cobre con el que batir
olas, vientos, siempre a popa de su tajamar.

Saber de la forma más fácil
no es otra cosa que desaprender
tratando de ganar para no volver
mientras en lluvia real vuelve ese vapor
puro de una pasión perdida por el frio letal
que me despierta violento al empaparme
sin piel, mi alma perdida por desear
sin saber siquiera donde encontrar
ríos salvajes,
acantilados en rompientes disfrazados
de los recuerdos en  la memoria ocultos
por cien esquinas propias del eterno laberinto.

Nada resta en lo que pervive,
pues muere al pasar el segundo
como puro presente que fallece en su decepción
sin muros ni atisbos por saber de una razón.

Me sumerjo en su ansiado interior,
proceloso canto tantas veces en puro lamento,
tantas veces en puro invento de su emoción
empujado  con furia por su tacto,
amorfo y sereno,
líquido donde guardar sereno este corazón.

Mi casa, mi sueño, mi Luz,
todo lo que es por no tener trasluz.



Despierto estoy y hacia ti ya voy.