Sonrisa temprana que dulce sacudes mi alma sin temor ni recato
Viento ya liberto a la inmensa rosa de la mar
te escucho al marchar con mis ojos leyendo tu andar
deseando alzar mis alas para elevarme torpe como un pato.
Locura eterna que avivas fuegos sin combustible
oxigenando brasas en el trance de la conversión a blanca ceniza
entre ruidosos pensamientos que te pretenden olvidadiza,
entre neuronas y sudores que a los sueños convierten en imposible.
No hay perdón, ni siquiera oración que haga vacilar
el sueño cumplido que se proclama presto a llegar
mientras inconscientes suspiran mis idus al temer que no vendrán.
La hora esta cerca, la dicha será perfecta
proa sobre la mar, miradas entre rumbos que tomar.
¡Iza la vela mientras me aferro a la caña! hora es de navegar.


¡Cómo no estar feliz si el viento trae nuevos ecos,
ResponderEliminarpalabras que horadan montañas,
palabras que curan heridas!
¡Cómo no estar feliz si los sueños han vuelto a la vida,
se enredan entre tus pasos y
alumbran tus vigilias!
¡Cómo no estar feliz si al menos una vez un deseo, tu deseo,
ES!
Hoy necesitaba llegar a una isla en medio de ninguna parte y he acudido a tus palabras donde siempre encuentro la brisa del mar encerrada en pequeños frascos...
ResponderEliminarUn beso, navegante.