Es el sol que repleto de ti me contamina
luz como misterio ardiente de bendita locura
sin esperas que reduzca el gran día con su ventura
por ser sincero, por lanzar sin retorno
la verdad desde dentro naciente, noble y viva.
Caridad imploraba este corazón perdido
entre rumbos olvidados sobre la carta de su lento navegar
hasta que el viejo pabellón al corso y sin patente
izó sobre su popa presumiendo orgulloso en su flamear.
Mientras, los días sin repuesto caen sin piedad
pintados por pensamientos traspuestos disfrazados de realidad,
volatilizados por huracanes de sueños combatientes de felicidad
tras batalla entablada sin resuello
sobre mares de olas cargados de espuma de libertad.
Perdida la batalla tragados por semejante espuma,
cargada de imaginarios besos que nunca se han dado,
viejos por largo tiempo deseados,
hermosos y tiernos por poder llegar a ser dados,
espera el corazón tenso como el cable que soporta el puente
aferrado a tu risa perdida sobre un mar en tu mirada
que verdadero cielo haga de tu boca el puerto
al que como nave cargada de musas
despierte el sueño de vigilia ha mil años vivo en mi
al arrullo de febriles instantes rebosantes de felicidad.
Navega este navío viejo por antiguo que muere si no lo matas
pero que mataría si te mueres frente a océanos de mediocridad,
partiendo mares de olas escondidas entre los pliegues de tu piel
sin saber el rumbo, dejando a la vieja brújula del corazón
que así enfile su proa hacia tu sonrisa mientras clarea su estela
sin miedo a lo que tanto la vida como el tiempo osen deparar.



Y que los miedos se pierdan, con el sol no saben cómo entrar.
ResponderEliminarUn abrazo.
Alicia