Barco que vienes,
y tu luz transmites
frente a olas de furia sin esa motivación
que vomiten fe por esa revolución
orgullosa y jadeante en el corazón.
Deseo errado, acertado sin saberlo
cargado con cien motivos por estribor,
y cien por la de babor olvidando la crujía
del ser que decide sin llegar a sabio
mientras el timón paciente en su codaste espera
tu golpe al sol o bajo la luz de luna de tus labios
para arribar, orzar o el rumbo mantener
frente a mil vientos como miradas de sueños,
susurros en dulce generadores del huracán.
Palabras no dichas bajo temores y cobardías
destiladores de aguas estancadas por marchitas
entre los recuerdos de los besos nunca robados.
Vieja la vida en calma retorna sobre sus Reales,
recuperando lo que en las venas siempre llevaron,
sobre lo que el alma vibró en su germen ya pasado
porque es ahora cuando la Verdad es quien lo reclama.
Aquí, porque es donde está.
Ahora, porque este el momento es.


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...Y piensas
Que así vuelves
donde estabas al comienzo
del soliloquio: contigo
y sin nadie...