Reino de oscuras premoniciones
a caballo te alcanzo sin resuello
por la dicha cerrada en el cuenco
de la Vida devuelta sin rebosar.
Volcanes de fuego en su lava fundente
de rocas del alma sin dueño.
Negros los humos por los valles del sueño
sin puentes ni ríos, sin voces ni trinos.
Eclipse de sol eclipsando la vida
mientras la luna difunta se inunda
bajo estrellas vestidas de lágrimas
para siempre perdidas.
Muerto el sol, abandonada la Luna.
Ciegos ya los ojos el camino se agota
sobre el fiel caballo, firme en su trote,
el Reino aguarda a que devuelvas la dote
del mal por bien recibido sin espera.
Lluvia inesperada que quizá lo logre,
agua forjada por cien baluartes sagrada
con la que cegar paso y camino
al Reino mientras mi mirada recompone.


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...Y piensas
Que así vuelves
donde estabas al comienzo
del soliloquio: contigo
y sin nadie...