Temblando, camino por el sendero que dibujas
con la Paz en el corazón cuyo pálpito me aturde
entre diástoles cargadas de sentimientos
y sístoles como rosas sin deseo de razón.
Camino entre honores y razones perdidas frente a mares
que desde su fuerza tendida y su lejana medida
me arropan para decirte, para abrirte mi temple sobre tu valor.
Huracán sincero de pasión vertida sobre una espalda imaginada
que no huye, que abarloa su presente en el puro instante,
verdadero momento de vida como castillo sobre roca erguida
ante presagios y miedos de lejanas ruinas por la rutina erigida.
Luces titilan en la bahía,
dibujan brazos tratando de cercar los mares del sentimiento
con sus olas enhiestas entrando,
con fina arena suave y paciente sintiendo
la caricia de la espera al fin derrotada
por el impulso de vientos del este inesperados.
¿Volarán los sueños sobre las alas del deseo?
Lloverá, templarán escotas los vientos
del huracán que ruge en su liberta soledad
y las olas del amor deseosas sobre su arena morirán.



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...Y piensas
Que así vuelves
donde estabas al comienzo
del soliloquio: contigo
y sin nadie...