Eras ese sol de un verano ya escrito
por vivido en el alma, sin conocer su sentido
imaginado entre brumas de mares de densas nieblas
sobre la ribera de ríos sin su final en la mar.
Eres ese gesto de pura verdad
olvidado entre árboles ciegos
ocultando la vista del bosque de tu libertad,
plagado de mil ramas donde florecen
frutos de la revivida tempestad
que significan sentir mares de brazos,
vendavales de besos sin límite ni final.
Vientos cargados del aire de tus pulmones
insuflando regalos que abruman este corazón
amoratado, vertido y desconfiado
con su alas desplumadas sin ganas del vuelo alzar
por creer que su valor no es tal,
por pensar que los ríos no alcanzarían la mar.
Pero la mar es el sino de este juglar
la meta sin par donde al fin recalar,
el lugar donde a tu alma mil besos regalar.
Has llegado, has alcanzado, has derrotado el miedo a volar



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...Y piensas
Que así vuelves
donde estabas al comienzo
del soliloquio: contigo
y sin nadie...